
Joyería
Gabriella Rivalta: esmaltes a Gran Fuego sobre oro, joyas de arte desde 1969
Imagine una joven con un pincel finísimo — la punta del tamaño de un alfiler — pintando sobre una lámina de oro. Cada trazo está calibrado, cada capa de color se cuece a 800 grados antes de que llegue otra. El proceso es largo, inesperado, maravilloso. Se llama esmalte a Gran Fuego, y desde hace más de cincuenta años es la firma inconfundible de Gabriella Rivalta.
1969: nace un arte
Era 1969 cuando Gabriella Rivalta comenzó a especializarse en la miniatura sobre esmalte a fuego. No buscaba hacer joyas: buscaba pintar. Su gran creatividad y pasión por la pintura la llevaron pronto a crear las primeras obras — joyas en el sentido pleno, pero también verdaderas miniaturas artísticas, cada una realizada individualmente a mano.
En pocos años, lo que era una experimentación se convierte en una empresa. El público descubre estas pequeñas obras maestras y reconoce inmediatamente su excepcionalidad: ninguna otra joya en el mercado se parecía a las de Gabriella Rivalta. La naturaleza — flores, animales, frutas, el cielo — se convertía en oro y color en sus manos.
La técnica del esmalte a Gran Fuego
El esmalte a Gran Fuego es una de las técnicas más complejas de la orfebrería. Cada artista tarda varios años en dominarla, bajo la guía de colegas más experimentadas y de la propia Gabriella. Un pequeño error puede comprometer el trabajo de días enteros.
El proceso comienza con los dibujos de Gabriella: las orfebres cortan y moldean láminas de oro, las alisan y las repujan para dar tridimensionalidad. Luego llegan las pintoras, que aplican una primera capa de esmalte blanco — el lienzo sobre el cual pintar. Con pinceles diminutos, con amor y paciencia, aplican el esmalte coloreado pocos trazos a la vez. Cada capa se cuece en el horno, incluso para pocos milímetros de pincelada. Los esmaltes se estratifican, creando profundidad y juegos de luz que ninguna otra técnica puede replicar.
¿El resultado? Colores que nunca cambiarán, esmaltes duros y versátiles, joyas destinadas a durar para siempre.
El mundo de Gabriella Rivalta: naturaleza y cuento
Los temas son inconfundibles: rosas, margaritas, mariposas, caracoles, gatitos, gallinas, paisajes suspendidos entre cuento y realidad. En la naturaleza y en los cuentos, en el cielo y en los animales, Gabriella ve una fuente inagotable de belleza y armonía. Cada joya cuenta algo de este mundo con la mirada de quien nunca ha perdido el don de la maravilla.
Las colecciones abarcan desde colgantes en plata esmaltada hasta collares en oro de 18 quilates con esmaltes a Gran Fuego y piedras preciosas. Los anillos componibles permiten crear composiciones personalizadas, mientras que las pulseras y los collares llevan el mundo miniaturizado de Gabriella al cuello y la muñeca de quien los lleva.
Una joya única, por definición
La característica más extraordinaria de las joyas de Gabriella Rivalta es que no existen dos iguales. La pintura a mano hace que cada pieza sea diferente de la otra: mismo tema, misma técnica, pero dos manos diferentes en dos momentos diferentes siempre producen algo irrepetible. Es el valor añadido de un arte que no puede ser industrializado.
Descubra también los colgantes personalizables de Dodo Mariani, o las joyas simbólicas de Maman et Sophie. Explore nuestra selección de colgantes y pendientes y collares artesanales. Para elegir la joya Rivalta más adecuada para usted, reserve una sesión con nuestro Personal Shopper.
Cultura, guías y novedades
Suscríbete para recibir las historias de nuestro magazine, las guías de compra y una selección de piezas elegidas por nuestros maestros orfebres y relojeros.


